En mi casa hay un silencio
que grita más que las palabras,
un “todo está bien” repetido
para tapar lo que pasa.
El que se cree gigante
tiembla cuando lo miran de verdad,
hace ruido para sentirse fuerte
y miedo para no llorar.
Promete amor con voz dura,
confunde control con querer,
pero el amor no lastima
ni hace aprender a temer.
Yo escribo para que se note,
para que no sea normal,
porque nadie merece
vivir donde duele el hogar
Hacemos público este artículo como repudio al maltrato doméstico situación que afecta una cantidad de hogares, el cual pasa desapercibido. A veces se normaliza el grito, el miedo o el control, y eso no está bien. Quisimos expresarlo con una poesía, porque así podemos expresar lo que sentimos y pensamos, sin tener que explicarlo todo de forma directa. Creemos que es importante hablar de esto para que se entienda que el amor no lastima y que nadie merece vivir con miedo en su propio hogar.
Autora Samanta Hernández Beltre, 17 años y enfocada en lo que deseo. Esforzada cada día en alcanzar mis metas y crecer como persona.
