En los últimos años en nuestro país la participación activa de los jóvenes en la política se ha convertido en un tema central, tanto en cargos electivos como en posiciones significativas en el tren gubernamental. La participación de los jóvenes en espacios de poder refleja un cambio generacional que desafía las estructuras tradicionales. Sin embargo, este proceso no está exento de tensiones: la credibilidad se convierte en un recurso indispensable para sostener cualquier proyecto político y, al mismo tiempo, en un reto constante para quienes buscan abrirse paso en un escenario marcado por la desconfianza ciudadana.
Juventud y política: un despertar necesario
La juventud dominicana ha mostrado una creciente disposición a involucrarse en la política. Este fenómeno podríamos atribuírselo a varios factores, sin embargo, la protesta de la plaza de la bandera del año 2020 marcó un punto de inflexión dejando en evidencia que en momentos en que la juventud entiende que puede ser frágil su democracia, su participación es esencial para defenderla.
Este hecho marcó el inicio de una generación que, en descontento con las estructuras tradicionales que no representaban sus intereses y aspiraciones, fundaron movimientos independientes o se integraron a partidos políticos afines con sus ideales, convencidos de que había una necesidad marcada de transformar las instituciones desde dentro. Este despertar no solo se traduce en participación activa en el escenario político nacional, sino que conlleva una gran responsabilidad: mantener la credibilidad.
Credibilidad: el puente hacia la confianza
La credibilidad es el eje que conecta el deseo de la juventud de participar de los cambios estructurales que ven tan necesarios, con la confianza de la ciudadanía. Para los jóvenes líderes, el reto es considerable, deben demostrar capacidad técnica y profesional frente a cuestionamientos sobre su experiencia y mantener coherencia entre discurso y acción, evitando que sus propuestas se perciban como promesas vacías, al tiempo que mantienen una imagen íntegra donde en su accionar prevalezca la ética y la transparencia. En un país donde la desconfianza hacia los políticos es alta, la credibilidad se convierte en la herramienta más poderosa para legitimar cualquier proyecto político.
Juventud, credibilidad y política: un triángulo inseparable
Las decisiones políticas que involucran a jóvenes líderes tienen un impacto directo en la percepción ciudadana. Cuando un joven ocupa una posición de toma de decisiones, la sociedad evalúa no solo su gestión en sí, sino lo que representa para la credibilidad de la juventud en lo que respecta a la vida política.
A pesar de los retos, la juventud sigue siendo vista como símbolo de renovación. La sociedad reconoce que los jóvenes aportan energía y nuevas perspectivas. Sin embargo, para que esta percepción se traduzca en credibilidad, es necesario que los jóvenes se mantengan firmes en sus principios y cuiden con recelo su reputación, promoviendo una gestión que fortalezca la confianza ciudadana.
La autora tiene una licenciatura en Relaciones Internacionales y maestrante en Ciencias Políticas y Políticas Públicas
